Todo empezó hace cosa de un año cuando decidí darle un nuevo uso a mi viejo iMac y montarlo como mi propio servidor Mac OS Tiger Server 10.4.10 con una licencia “prestada”.
El tener mi propio servidor en casa fue como un veneno, y en pocos meses compré un Mac Mini exclusivamente para esta misión, al que instalé una copia Leopard Server igualmente “prestada”. A Apple no le importó.
Al menos hasta que llegó la versión 10.5.3 del sistema, con la que, de repente, a Apple ya no le agradaba prestarme una licencia del server. Me recordó a los métodos que emplean los camellos para enganchar al personal: “Toma, pruébalo, úsalo a ver que te parece, disfrútalo” y una vez que está flipando con ello: “Trae pa acá, que esto vale pelas“.
Y tanto que valía pelas 459 Eypos la licencia para 10 clientes a precio de calle, aunque al final pude sacarlo por 269+IVA con una licencia de educación, que además fue amablemente subvencionada por la ñ, esa ñ que tanto me mima y hace de mecenas.
El caso es que desde que pagué Leopard Server a finales de junio, además de relajar mi conciencia (hay que ver lo que descansa dejar de robar), decidí aprovechar el verano para trastear, la nueva versión 10.5 del Sistema Operativo Servidor de Apple. Ya que había pagado por ello quería conocerlo a fondo.
Y así fue como estudié, configuré y probé mi propio servidor de Streaming, aunque sólo fuese para darme cuenta de que ese tipo de servicios no se pueden prestar detrás de una simple ADSL de 3 Mb.
Igualmente configuré mi servicio de listas de correo con MailMan desde el que sirvo un puñado de listas para compartir charlas con algunos buenos amigos.
Probé las nuevas herramientas colaborativas que incorpora Leopard Server: Wikis y Blogs y para ello tuve que montar mi propio servidor Open Directory, el servicio LDAP de Apple.
Ya puestos aproveché para configurar un servidor de Calendaring sobre CalDAV donde poder publicar mis propios calendarios y compartirlos con mi gente. Pasando de Google Calendar
Seguí trasteando a fondo el servicio HTTP y por fin tengo mi servidor web seguro sobre SSL, aunque sea con un certificado autofirmado.
Puestos a rizar el rizo, decidí habilitar WebDAV con el propósito de explotar mi propio servidor de control de versiones con Subversion.
Lo último ha sido la gestión de clientes, que me permite crear cuentas de acceso gestionadas, accesibles desde cualquier equipo conectado a mi red, de tal forma que fijo lo que cada cliente puede y no puede hacer, sus preferencias y hasta si puede o no cambiar el fondo de escritorio. Una pasada.
Acostumbrado a trabajar con servidores Unix, donde todo hay que hacerlo a mano editando ficheros de configuración y demás, ha sido todo un placer configurar y trabajar con todos estos servicios a golpe de ratón desde una herramienta administrativa tan maravillosa como es Server Admin.
Resumiendo, un verano lleno de actividades. Unas vacaciones “Santillana” dedicadas a los sistemas.
Dejo para otro día todo lo que, de manera paralela, he ido haciendo con el Leopard de escritorio a medida que me leía “Mac OS X Leopard. The Missing Manual” de David Pogue
Y es que cuando el diablo se aburre, con el rabo mata moscas.